viernes, 24 de febrero de 2017

CAPÍTULO 6




                La puerta se comenzó a abrir, dibujando un hilo de luz dorada en el suelo negro de aquella habitación. Todos los presentes caminaba con recelo sin saber exactamente que encontraría en toda la oscuridad del cuarto. Sabían de sobra que una parte de ellos estaba impaciente por saber qué había ocurrido ahí dentro, la otra parte conocía de sobra lo que se escondía detrás de las tinieblas negras.


                Las fosas nasales captaban un extraño olor que poco a poco se iba volviendo cada vez más intenso, un hedor protente y asqueroso semejante al de la carne podrida y los sueños rotos. Era un aroma desgradable y poderoso que se colaba en los poros de la piel de los que observaban todo aquello. Ninguno de ellos pudo aguantar semejante asquerosidad y tuvo la necesidad de tapar sus narices anchas o pequeñas, deseando que ese olor apestoso cesara en algún momento.
                Poco a poco el hilo de luz se ensanchaba a la vez que la puerta se entornaba cada vez más. Los rayos de la bombilla tuvieron la necesidad de elevarse sobre un elemento grueso y ancho el cual yacía sobre el suelo. Lentamente ese sujeto se mostró al completo, enseñando un rostro pálido yendo al verde cadavérico, cuyos ojos en blanco se habían fijado en un punto lejano al presente, un punto muerto literalmente. Estaba muerta aquella persona.
                Los espectadores ahogaron un grito de sorpresa y de intesidad ante aquello que estaban viendo. Aquella persona tan apreciada por ellos había muerto, y a manos del suspechoso que quería asesinar ese cuerpo joven untado de sangre y larvas pálidas moviéndose dentro de sus fosas nasales gruesas. Su expresión, su última expresión reflejaba el miedo y el sufrimiento, lívida como los fantasmas.
                Súbitamente, alguien optó por cerrar la puerta, introduciendo a toda aquella gente en el interior de la habitación. Se escucharon gritos tras aquella puerta de madera sobre la cual se dibujaba una sombra alta y esbelta de hombre, de cabello corto y belleza descarada. Golpes asistía la estructura de la puerta con la intención de salir de aquella sala, de escapar de las garras de la oscuridad eterna que les esperaría.



1 comentario:

  1. y yo que confiaba en ti para sanar la historia :(
    ¡¡Me encanta como escribes polluela!!

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